ERGO

Jacqueline: víctima sistemática de la omisión ante problemas sin resolver

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Por Daniel Guerrero

UNA MUERTE por negligencia médica sacudió al Instituto de Servicios de Salud del Estado, luego de que personal administrativo y médico negaran atención médica a una jovencita que presentaba un cuadro de insuficiencia renal, en la Unidad del Municipio de Calvillo. La mujer de 20 años de edad, que llevaba en vida el nombre de Jacqueline, acudió a las instalaciones del ISSEA en dicha cabecera buscando ser atendida, dado que presentaba fuertes dolores abdominales, sin embargo, personal de cajas, médicos y enfermeras se negaron a atenderla, dado que le exigían el depósito de 5 mil pesos, (como si ellos fueran los dueños del hospital), la jovencita, quien en ese momento no contaba con la cantidad se retiró, para morir más tarde…

A ESTO, el secretario de salud, Miguel Ángel Piza Jiménez, se pronunció y además de ofrecer todo el apoyo y respaldo a la familia, ha anunciado la separación del cargo de 5 servidores públicos, presuntamente implicados, además del inicio de una denuncia ante la Fiscalía General del Estado, por los delitos de negligencia médica y homicidio culposo…

LO ANTERIOR no es un caso aislado, es algo que tarde o temprano iba a ocurrir, y que lamentablemente le tocó padecerlo a la jovencita porque, usuarios de aquel municipio se han quejado por muchos años de malos tratos y vejaciones por parte de determinado personal que labora en dicha unidad médica del ISSEA. Cuando un servidor público olvida el por qué y para qué está en el cargo, el sentido humano y la empatía quedan fuera en el trato hacia con los ciudadanos, y eso es algo que no se debe permitir bajo ningún motivo en todas las dependencias públicas…

JACQUELINE no solamente fue víctima de negligencia médica y discriminación, sino probablemente también de la mala calidad del agua potable en Calvillo, aunado a los bajos recursos y el rezago social, dado que es de todos conocido que en dicho municipio existen altos casos de insuficiencia renal, derivado a que el agua del subsuelo contiene altas cantidades de minerales, lo que la hace no apta para el consumo humano. Sin embargo, qué les dicen a las personas que viven alejadas en las comunidades, a las personas que muy apenas tienen para comprar un kilo de frijol, a esa gente que muy apenas sobrevive con lo poco que pueden llevar a sus hogares, todos aquellos que el tener un garrafón de agua purificada en su cocina es un lujo…

LAS POLÍTICAS públicas de “pantalla” abundan, pero son pocas las de “fondo”.  Precisamente en este tema del derecho al acceso de agua purificada, el presidente municipal de Pabellón de Arteaga, Cuauhtémoc Escobedo, abrió una purificadora de agua, para que las personas puedan acudir a llenar sus garrafones de manera gratuita. Esto, puede ser parteaguas para que los demás municipios lo implementen, pero no solamente en las cabeceras municipales, sino en cada rincón, en todas las comunidades del Estado…

EL CASO de Jacqueline, es un fuerte llamado de atención a las autoridades de la salud en el Estado, incluido al presidente municipal de Calvillo que bien podría emular lo que se hizo en Pabellón de Arteaga; ahí está el claro ejemplo de una persona que fue victimizada de manera sistemática, administraciones van, administraciones vienen, pero el problema sigue estando ahí, en la falta de mecanismos que permitan el acceso a todos los derechos constitucionales, en éste caso agua potable y salud…

POR OTRA parte, las personas que no entienden el concepto de “servicio público” y que estén cobrando del erario deben irse de inmediato, su nombre lo dice todo, es un cargo de servicio, para todos, sin distinción. No son dueños, únicamente son administradores. Se aferran a los bienes públicos como si fueran de ellos, no comprenden, no entienden, que están ahí para servir al prójimo y de ello depende que los derechos constitucionales se materialicen. Dice San Ambrosio: “Qué es la Justicia, sino Misericordia”, y qué es la misericordia sino amor y empatía, si la Justicia no rige el actuar del funcionario o servidor público nada bueno puede esperarse sino únicamente egoísmo, corrupción, así como apatía, malos tratos y vejaciones hacia con los ciudadanos, sobre todo los más vulnerables…

¡QUÉ VERGÜENZA! que ese personal médico y administrativo que negó la atención a Jacqueline sean profesionales, sobre todo si son egresados de la Universidad Autónoma de Aguascalientes, ¡en dónde quedó el humanismo!…

NO QUEDA más que exigir Justicia, y que la Fiscalía General del Estado aplique todo el rigor de la Ley. Pero al mismo tiempo, exigir un cambio, esto no puede repetirse, ya basta de que la situación que siempre prevalece sea la que victimice sistemáticamente a los grupos vulnerables. No más negligencia. No más rezago. No más marginación. No más pseudoservidores públicos.

DESCANSE EN PAZ JACQUELINE, DIOS PEDIRÁ CUENTAS POR TU MUERTE.

POR lo pronto recuerde amable Lector que los corruptos y las moscas se matan del mismo modo: “a periodicazos, estamos pendientes”.

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